SONETO 167
Continúa con el mismo asunto y aun le expresa con más viva
elegancia
Feliciano me adora
y le aborrezco; Lisardo me aborrece y yo le adoro; por quien no me apetece
ingrato, lloro, y al que me llora tierno, no apetezco.
A quien más me
desdora, el alma ofrezco; a quien me
ofrece víctima, desdoro; desprecio al que enriquece mi decoro, y al que le hace
desprecios enriquezco.
Si con mi ofensa
al uno reconvengo, me reconviene el otro a mí, ofendido; y a padecer de todos
modos vengo, pues ambos atormentan mi sentido: aquéste, con pedir lo que no
tengo; y aquél, con no tener lo que le pido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario