domingo, 15 de febrero de 2015

ACERCA DEL CONCEPTO DE GLOBALIZACIÓN

ACERCA DEL CONCEPTO DE GLOBALIZACIÓN   
       
Antes de que el término “Aldea global” adquiriera carta de naturalización en nuestra lengua, “global” era aquello que se refería a una característica “general”. Después de que la apertura económica llegara a nuestro país, sobre todo en el inicio de 1994, “lo global” se refiere a una condición de apertura y por tanto, de incertidumbre y complejidad de las cosas. ¿Qué cosas? Bueno, prácticamente todos los aspectos productivos y e convivencia entre nosotros y con el orbe: la economía, la política, lo social, la cultura, lo tecnológico, lo educativo, etcétera.
En el caso de México, lo global en lo económico implica cuando menos dos situaciones: el hecho de que empresas de diferentes giros, experiencias y nacionalidad(es) (pues algunas de ellas son empresas de capital y tecnología bi o multinacionales) lleguen a competir a los mercados internacionales.
Lo global en lo político se refleja por nuestros primeros pasos como democracia. Asegurar transparencia en las votaciones federales, estatales y municipales;  la autonomía del Instituto Federal del Gobierno y del Poder Ejecutivo específicamente; la alternancia en el poder por medio del acceso al mismo por arte de los partidos de la oposición; etcétera.

En Rebell C. María Antonieta, 
et. al., El poder de la comunicación en las organizaciones, 
México, Ed.

Universidad Iberoamericana, 2000.

EL NEOLIBERALISMO

EL NEOLIBERALISMO: la utopía de una explotación sin límites
(fragmento)

El movimiento hacia la utopía neoliberal del mercado puro y perfecto, hecho posible por la política de desregulación financiera, se cumple por medio de la acción transformadora y, hay que decirlo, destructora de todas las medidas políticas (la más reciente de las cuales es el AMI, Acuerdo Multilateral sobre Inversiones, destinado a proteger a las empresas extranjeras y sus inversiones contra los Estados nacionales) que apuntan a cuestionar todas las estructuras colectivas, capaces de poner obstáculo a la lógica del mercado puro: nación, cuyo margen de maniobra no para de decrece, colectivo de trabajo, por ejemplo, a través de la individualización  de los salarios y de las carreras en función de las competencias individuales, con la consiguiente atomización de los trabajadores; colectivos de defensa de los derechos de los trabajadores, sindicatos, asociaciones, cooperativas; familia, incluso, que pierde parte de su control sobre el consumo mediante la constitución de mercados por edades.
La mundialización de los mercados financieros, asociada con el progreso de las técnicas de información, garantiza una movilidad sin precedentes de los capitales y les otorga a los inversionistas –preocupados por el rendimiento de sus inversiones- la posibilidad de comparar de forma permanente la rentabilidad de las principales empresas y de sancionar los fracasos relativos en consecuencia. Las mismas empresas, expuestas a esta permanente amenaza, tienen que ajustarse cada vez con más rapidez a las exigencias de los mercados; eso, so pena como dicen, de “perder la confianza del mercado” y, por tanto, el apoyo de los accionistas,  los cuales, preocupados por la rentabilidad a corto plazo, son cada vez más capaces de imponer su voluntad a los managers, de ponerles normas, a través de las direcciones financieras, y de orientar su política en materia de contratación, empleo y salario.
Así se va instaurando el reino absoluto de la flexibilidad, con contratos a término fijo o por ínterin y los “planes sociales” a repetición, así como la competencia interna, en cada empresa, entre filiales autónomas, entre equipos obligados a la polivalencia, y por fin entre individuos, mediante la individualización de la relación salarial: fijación de objetivos individuales; entrevistas individuales de evaluación; evaluación permanente; alzas individuales de salarios u otorgados de bonos según la competencia y el mérito individual; carreras individualizadas; estrategias de “responsabilización” tendientes a garantizar la autoexploración de algunos ejecutivos a los que, aun cuando son imples asalariados bajo fuerte dependencia jerárquica, se los considera responsables por sus ventas, sus productos, su sucursal, su tienda, etc., como si fueran “independientes”, exigencia de “autocontrol”, que, siguiendo las técnicas del “management participativo” extiende del “involucrado” de los asalariados mucho más allá de los puestos de mando. Técnicas de subordinación racional que, mientras imponen un compromiso racional excesivo así como la urgencia permanente en el trabajo, a todos los niveles y no sólo en los cargos de responsabilidad, coadyuvan a debilitar o desaparecer las referencias y las solidaridades colectivas.
La institución práctica de un mundo darwiniano de lucha de todos contra todos, en los niveles de jerarquía, mundo que en la inseguridad, el sufrimiento y el estrés encuentran los resortes de la adhesión  a la tarea y a la empresa, probablemente no podría tener tan completo éxito si no contara con la complicidad de las disposiciones precarizadas producidas por la inseguridad y la insistencia, en todos los niveles de la jerarquía y hasta en los más altos, entre los ejecutivos, de un ejército de reserva de mano de obra amansada por la precarización y la permanente amenaza del desempleo. El fundamento último de todo este orden económico que enarbola lavandera de la libertad es, al final, la violencia estructural del desempleo, de la precariedad y de la amenaza del despido que conlleva; la condición para el “armonioso” funcionamiento del modelo microeconómico individualista es un fenómeno de masas, la existencia del ejército de reserva de los desempleados, esa especie de darwinismo moral que instaura la lucha de todos contra todos y el cinismo como norma de todas las prácticas.


Pierre Bourdieu, 
traducción de Álvaro Hernán Moreno Durán, 
revista Nueva Gaceta, No. 2, abril de 2001, págs. 7-11.

DIARIO DE COLÓN

DIARIO DE COLÓN
 LIBRO DE LA PRIMERA NAVEGACIÓN
Jueves, 11 de octubre [12.10.1492]

Yo, porque nos tuviesen mucha amistad, porque conocí que era gente que mejor libraría y convertiría a Nuestra Santa Fe con Amor que no por fuerza, les di a algunos de ellos unos bonetes colorados y unas cuentas de  vidrio que se ponían al pescuezo. (…) Más me pareció que era gente muy pobre de todo. Ellos andan todos desnudos como su madre los parió, y también las mujeres, aunque no vide más de una barto moza. Y todos los que yo vi eran todos mancebos, que ninguno vide de edad de más de 30 años. Muy bien hechos, de muy hermosos cuerpos y muy buenas caras.  Los cabellos gruesos casi como sedas de cola de caballos, y cortos. Los cabellos traen largos, que jamás cortan. De ellos se pintan de prieto, y ellos son de la color de los canarios, ni negros ni blancos, y de ellos se pintan de blanco, y de ellos de colorado, y de ellos de lo que fallan. Y de ellos se pintan las caras, y de ellos todo el cuerpo,  y de ellos solo los ojos, y de ellos solo la nariz. Ellos no traen armas ni las conocen, porque les mostré espadas y las tomaban por el filo, y se cortaban  con ignorancia. No tienen algún hierro. Sus azagayas son unas varas sin hierro, y algunas de ellas tienen al cabo un diente de pece, y otras de otras cosas. Ellos todos a una mano son de buena estatura de grandeza  y buenos gestos, bien hechos. Yo vi algunos que tenían señales de heridas en sus cuerpos, y les hice señas que era aquello, y ellos me mostraron como allí venía gente de otras islas que estaban cerca y los querían tomar y se defendían. Y yo creí y creo que aquí vienen de tierra firme a tomarlos por cautivos. Ellos deben ser buenos servidores y de buen ingenio, que veo que muy presto dicen todo lo que les decía. Y creo que ligeramente se harían cristianos, que me pareció que ninguna secta tenían. Yo, placiendo a Nuestro Señor, llevaré de aquí al tiempo e mí partida seis a Vuestra Alteza para que aprendan a hablar. Ninguna bestia de ninguna manera vi, salvo papagayos en esta Isla.

Cristóbal Colón 
(italiano)

CÓMO SE REPARTIÓ EL ORO

Cómo se repartió el oro que hubimos, así de lo que dio el gran Montezuma como de lo que se recogió de los pueblos,  y de lo que sobre ello acaeció a un soldado

Lo primero se sacó el real quinto, y  luego Cortés dijo que le sacasen a él otro quinto como a su majestad, pues se le prometimos en el arenal cuando le alzamos por capitán general y justicia mayor, como ya lo he dicho en el capítulo que de ello habla. (…) De manera que quedaba muy poco de parte, y por ser tan poco muchos soldados hubo que no lo quisieron recibir; y con  todo se  quedaba Cortés, pues en aquel tiempo no podíamos hacer otra cosa sino callar, porque demandar justicia sobre ello era por demás; e otros soldados hubo que tomaron sus partes a cien pesos, y daban voces por lo demás; y Cortés secretamente daba a unos y a otros por vía que les hacía merced  por  contentarlos, y con buenas palabras que les decía sufrían.(…)
Dejemos d hablaren el oro y de lo mal que se repartió y peor se gozó, y diré lo que a un solado que se decía Fulano de Cárdenas le acaeció. Parece ser que aquel soldado era piloto y hombre de la mar, natural de Triana y del condado; el pobre tenía en su tierra mujer e hijos, y como a muchos nos acaece, debería de estar pobre,  y vino a buscar la vida para volverse a su mujer e hijos; e como había visto tanta riqueza en otro en planchas y en grande de las minas e tejuelos y barras fundidas, y al repartir de ello vio que no le daban sino cien pesos, cayó malo de pensamiento y tristeza; y un su amigo, como le veía cada día tan pensativo y malo, íbale a ver decíale que de qué estaba de aquella manera y suspiraba tanto; y respondió el piloto Cárdenas: “¡Oh cuerpo de tal conmigo! ¿Yo no he de estar malo viendo que Cortés así se lleva todo el oro, y como rey lleva quinto, y ha sacado para el caballo que se le murió y para los navíos de Diego Velázquez y para otras muchas trancanillas, y que muerta mi mujer e hijos de hambre, pudiéndolos socorrer cuando fueren los procuradores con nuestras cartas, y le enviamos todo el oro y plata que habíamos habido en aquel tiempo? (…)”.

Bernal Díaz Del Castillo

La verdadera conquista de Nueva España.

A UNA ROSA

A UNA ROSA

En que da moral censura a una rosa, y en ella a sus semejantes
Rosa divina que en gentil cultura eres, con tu fragante sutileza, magisterio purpúreo en la belleza, enseñanza nevada a la hermosura.
Amago de la humana arquitectura, ejemplo de la vana gentileza, n cuyo ser unió naturaleza la cuna alegre y triste sepultura.
¡Cuán altiva en tu pompa, presumida, soberbia, el riesgo de morir desdeñas, y luego desmayada y encogida de tu caduco ser das mustias señas, con que con docta muerte necia vida, viviendo engañas y muriendo enseñas!


Sor Juana Inés de la Cruz

SONETO 167

SONETO 167

Continúa con el mismo asunto y aun le expresa con más viva elegancia
Feliciano me adora y le aborrezco; Lisardo me aborrece y yo le adoro; por quien no me apetece ingrato, lloro, y al que me llora tierno, no apetezco.
A quien más me desdora, el  alma ofrezco; a quien me ofrece víctima, desdoro; desprecio al que enriquece mi decoro, y al que le hace desprecios enriquezco.

Si con mi ofensa al uno reconvengo, me reconviene el otro a mí, ofendido; y a padecer de todos modos vengo, pues ambos atormentan mi sentido: aquéste, con pedir lo que no tengo; y aquél, con no tener lo que le pido.

DEL FAMOSO TEMPLO DE TITICACA

DEL FAMOSO TEMPLO DE TITICACA,  
y de sus fábulas y alegorías
Capítulo X

Entre otros templos famosos que en el Perú había dedicados al Sol, que en ornamento y riqueza de oro y plata podían competir con el del Cozco, hubo uno en la isla llamada Titicaca, donde está la isla, tomó el mismo nombre de ella, la cual está de tierra firme poco más de dos tiros de arcabuz; tiene de circuito de cinco a seis mil pasos, donde dicen los Incas que el Sol puso aquellos sus dos hijos, varón y mujer, cuando los envió a la tierra para que doctrinasen y enseñasen la vida humana a la gente barbarísima que entonces había en aquella tierra. A esta fábula añaden otra de siglos más antiguos. Dicen que después del diluvio vieron los rayos del Sol en aquella isla y en aquel gran lago primero que en otra parte alguno. (…)
El primer Inca Manco Cápac, favorecido desta fábula antigua y de su buen ingenio, inventiva y sagacidad, viendo que los indios la creían y tenían el lago y la isla por lugar sagrado, compuso la segunda fábula, diciendo que él y su mujer eran hijos del Sol, y que su padre los habían puesto en aquella isla para que de allí fuesen por toda la tierra doctrinando aquellas gentes, como al principio desta historia se dijo largamente. Los Incas amautas, que eran los filósofos y sabios de su república, reducían la primera fábula a la segunda, dándosela por pronóstico o profecía, si así se puede decir.  Decían que el haber echado el Sol en aquella isla sus primeros rayos para alumbra el mundo, había sido señal y promesa de que en el mismo lugar pondría sus dos primeros hijo para que enseñasen y alumbrasen aquellas gentes, sacándolas de las bestialidades en que vivían, como lo habían hecho después aquellos reyes. (...) Por estas dos fábulas tuvieron los Incas, y todos lo de su imperio, aquella isla por lugar sagrado, y así mandaron hacer en ella un riquísimo templo, todo aforrado con tablones de oro, dedicado al Sol, donde universalmente todas las provincias sujetas al Inca ofrecían cada año mucho oro y plata, y piedras preciosa, en bacinamiento de gracias al Sol por los dos beneficios que en aquel lugar les había hecho.


Inca Garcilaso de la Vega