EL DORADO
El rey de Guatavita cayó enamorado de una joven mujer de la tribu
vecina. La esposó y tuvieron una hija. Pero, poco a poco, el rey se dejó llevar
por el libertinaje, engañando y olvidando a su esposa. La mujer, sintiéndose
abandonada cayó en la desesperación. Un día, en una gran fiesta, la reina se
enamoró de joven guerrero que correspondió a sus sentimientos. Enamorados,
comenzaron a exhibirse mofándose de la vigilancia del rey. Estos encuentros
ilegítimos terminaron por ser conocidos por aquel, que no tardó en
sorprenderlos. Así guerrero fue hecho prisionero y sometido a terribles torturas,
hasta que le fue arrancado su corazón antes de empalarlo.
Esa misma noche se organizó una gran fiesta
en honor de la soberana, en la que se le ofreció un plato refinado, el corazón
de un animal salvaje. La reina, luego de mirarlo con desconfianza, descubrió con horror que se trataba del corazón de su amante. El ambiente festivo
dejó lugar a un gran silencio cuando resonó el grito de terror de la reina. Con
la palidez de la muerte reflejada en su rostro y su propio corazón maltrecho,
fue a buscar a su hija antes de hundirse en las tinieblas. Sin reflexionar un
solo instante, se arrojó junto con ella en la laguna sagrada de Guatavita.
Los sacerdotes se apresuraron a transmitir
la noticia al monarca ebrio que, loco de dolor, corrió a la laguna comprendiendo
cuánto amaba a esta mujer y cómo antes lo había hecho feliz. Entonces, ordeno
recuperar el cuerpo de su esposa. Los sacerdotes, luego de buscar en la laguna,
le revelaron que la reina vivía feliz en una casa submarina con una serpiente
que estaba enamorada de ella. Angustiado, el rey reclamó que le trajeran al
menos a su hija. Los sacerdotes la trajeron y pudieron constatar que ella no
tenía los ojos. Entonces decidió devolverla a
su madre.
El rey, inconsolable, perdonó a su esposa
prometiéndole ofrendas para que tuviese en el más allá la dicha que había
conocido a su lado. Los sacerdotes, los intermediarios entre los hombres y la
diosa de las aguas (la antigua reina),
vivían en el borde de la laguna esperando su próxima aparición.
Leyenda
chibcha
No hay comentarios:
Publicar un comentario