domingo, 15 de febrero de 2015

ACERCA DEL CONCEPTO DE GLOBALIZACIÓN

ACERCA DEL CONCEPTO DE GLOBALIZACIÓN   
       
Antes de que el término “Aldea global” adquiriera carta de naturalización en nuestra lengua, “global” era aquello que se refería a una característica “general”. Después de que la apertura económica llegara a nuestro país, sobre todo en el inicio de 1994, “lo global” se refiere a una condición de apertura y por tanto, de incertidumbre y complejidad de las cosas. ¿Qué cosas? Bueno, prácticamente todos los aspectos productivos y e convivencia entre nosotros y con el orbe: la economía, la política, lo social, la cultura, lo tecnológico, lo educativo, etcétera.
En el caso de México, lo global en lo económico implica cuando menos dos situaciones: el hecho de que empresas de diferentes giros, experiencias y nacionalidad(es) (pues algunas de ellas son empresas de capital y tecnología bi o multinacionales) lleguen a competir a los mercados internacionales.
Lo global en lo político se refleja por nuestros primeros pasos como democracia. Asegurar transparencia en las votaciones federales, estatales y municipales;  la autonomía del Instituto Federal del Gobierno y del Poder Ejecutivo específicamente; la alternancia en el poder por medio del acceso al mismo por arte de los partidos de la oposición; etcétera.

En Rebell C. María Antonieta, 
et. al., El poder de la comunicación en las organizaciones, 
México, Ed.

Universidad Iberoamericana, 2000.

EL NEOLIBERALISMO

EL NEOLIBERALISMO: la utopía de una explotación sin límites
(fragmento)

El movimiento hacia la utopía neoliberal del mercado puro y perfecto, hecho posible por la política de desregulación financiera, se cumple por medio de la acción transformadora y, hay que decirlo, destructora de todas las medidas políticas (la más reciente de las cuales es el AMI, Acuerdo Multilateral sobre Inversiones, destinado a proteger a las empresas extranjeras y sus inversiones contra los Estados nacionales) que apuntan a cuestionar todas las estructuras colectivas, capaces de poner obstáculo a la lógica del mercado puro: nación, cuyo margen de maniobra no para de decrece, colectivo de trabajo, por ejemplo, a través de la individualización  de los salarios y de las carreras en función de las competencias individuales, con la consiguiente atomización de los trabajadores; colectivos de defensa de los derechos de los trabajadores, sindicatos, asociaciones, cooperativas; familia, incluso, que pierde parte de su control sobre el consumo mediante la constitución de mercados por edades.
La mundialización de los mercados financieros, asociada con el progreso de las técnicas de información, garantiza una movilidad sin precedentes de los capitales y les otorga a los inversionistas –preocupados por el rendimiento de sus inversiones- la posibilidad de comparar de forma permanente la rentabilidad de las principales empresas y de sancionar los fracasos relativos en consecuencia. Las mismas empresas, expuestas a esta permanente amenaza, tienen que ajustarse cada vez con más rapidez a las exigencias de los mercados; eso, so pena como dicen, de “perder la confianza del mercado” y, por tanto, el apoyo de los accionistas,  los cuales, preocupados por la rentabilidad a corto plazo, son cada vez más capaces de imponer su voluntad a los managers, de ponerles normas, a través de las direcciones financieras, y de orientar su política en materia de contratación, empleo y salario.
Así se va instaurando el reino absoluto de la flexibilidad, con contratos a término fijo o por ínterin y los “planes sociales” a repetición, así como la competencia interna, en cada empresa, entre filiales autónomas, entre equipos obligados a la polivalencia, y por fin entre individuos, mediante la individualización de la relación salarial: fijación de objetivos individuales; entrevistas individuales de evaluación; evaluación permanente; alzas individuales de salarios u otorgados de bonos según la competencia y el mérito individual; carreras individualizadas; estrategias de “responsabilización” tendientes a garantizar la autoexploración de algunos ejecutivos a los que, aun cuando son imples asalariados bajo fuerte dependencia jerárquica, se los considera responsables por sus ventas, sus productos, su sucursal, su tienda, etc., como si fueran “independientes”, exigencia de “autocontrol”, que, siguiendo las técnicas del “management participativo” extiende del “involucrado” de los asalariados mucho más allá de los puestos de mando. Técnicas de subordinación racional que, mientras imponen un compromiso racional excesivo así como la urgencia permanente en el trabajo, a todos los niveles y no sólo en los cargos de responsabilidad, coadyuvan a debilitar o desaparecer las referencias y las solidaridades colectivas.
La institución práctica de un mundo darwiniano de lucha de todos contra todos, en los niveles de jerarquía, mundo que en la inseguridad, el sufrimiento y el estrés encuentran los resortes de la adhesión  a la tarea y a la empresa, probablemente no podría tener tan completo éxito si no contara con la complicidad de las disposiciones precarizadas producidas por la inseguridad y la insistencia, en todos los niveles de la jerarquía y hasta en los más altos, entre los ejecutivos, de un ejército de reserva de mano de obra amansada por la precarización y la permanente amenaza del desempleo. El fundamento último de todo este orden económico que enarbola lavandera de la libertad es, al final, la violencia estructural del desempleo, de la precariedad y de la amenaza del despido que conlleva; la condición para el “armonioso” funcionamiento del modelo microeconómico individualista es un fenómeno de masas, la existencia del ejército de reserva de los desempleados, esa especie de darwinismo moral que instaura la lucha de todos contra todos y el cinismo como norma de todas las prácticas.


Pierre Bourdieu, 
traducción de Álvaro Hernán Moreno Durán, 
revista Nueva Gaceta, No. 2, abril de 2001, págs. 7-11.

DIARIO DE COLÓN

DIARIO DE COLÓN
 LIBRO DE LA PRIMERA NAVEGACIÓN
Jueves, 11 de octubre [12.10.1492]

Yo, porque nos tuviesen mucha amistad, porque conocí que era gente que mejor libraría y convertiría a Nuestra Santa Fe con Amor que no por fuerza, les di a algunos de ellos unos bonetes colorados y unas cuentas de  vidrio que se ponían al pescuezo. (…) Más me pareció que era gente muy pobre de todo. Ellos andan todos desnudos como su madre los parió, y también las mujeres, aunque no vide más de una barto moza. Y todos los que yo vi eran todos mancebos, que ninguno vide de edad de más de 30 años. Muy bien hechos, de muy hermosos cuerpos y muy buenas caras.  Los cabellos gruesos casi como sedas de cola de caballos, y cortos. Los cabellos traen largos, que jamás cortan. De ellos se pintan de prieto, y ellos son de la color de los canarios, ni negros ni blancos, y de ellos se pintan de blanco, y de ellos de colorado, y de ellos de lo que fallan. Y de ellos se pintan las caras, y de ellos todo el cuerpo,  y de ellos solo los ojos, y de ellos solo la nariz. Ellos no traen armas ni las conocen, porque les mostré espadas y las tomaban por el filo, y se cortaban  con ignorancia. No tienen algún hierro. Sus azagayas son unas varas sin hierro, y algunas de ellas tienen al cabo un diente de pece, y otras de otras cosas. Ellos todos a una mano son de buena estatura de grandeza  y buenos gestos, bien hechos. Yo vi algunos que tenían señales de heridas en sus cuerpos, y les hice señas que era aquello, y ellos me mostraron como allí venía gente de otras islas que estaban cerca y los querían tomar y se defendían. Y yo creí y creo que aquí vienen de tierra firme a tomarlos por cautivos. Ellos deben ser buenos servidores y de buen ingenio, que veo que muy presto dicen todo lo que les decía. Y creo que ligeramente se harían cristianos, que me pareció que ninguna secta tenían. Yo, placiendo a Nuestro Señor, llevaré de aquí al tiempo e mí partida seis a Vuestra Alteza para que aprendan a hablar. Ninguna bestia de ninguna manera vi, salvo papagayos en esta Isla.

Cristóbal Colón 
(italiano)

CÓMO SE REPARTIÓ EL ORO

Cómo se repartió el oro que hubimos, así de lo que dio el gran Montezuma como de lo que se recogió de los pueblos,  y de lo que sobre ello acaeció a un soldado

Lo primero se sacó el real quinto, y  luego Cortés dijo que le sacasen a él otro quinto como a su majestad, pues se le prometimos en el arenal cuando le alzamos por capitán general y justicia mayor, como ya lo he dicho en el capítulo que de ello habla. (…) De manera que quedaba muy poco de parte, y por ser tan poco muchos soldados hubo que no lo quisieron recibir; y con  todo se  quedaba Cortés, pues en aquel tiempo no podíamos hacer otra cosa sino callar, porque demandar justicia sobre ello era por demás; e otros soldados hubo que tomaron sus partes a cien pesos, y daban voces por lo demás; y Cortés secretamente daba a unos y a otros por vía que les hacía merced  por  contentarlos, y con buenas palabras que les decía sufrían.(…)
Dejemos d hablaren el oro y de lo mal que se repartió y peor se gozó, y diré lo que a un solado que se decía Fulano de Cárdenas le acaeció. Parece ser que aquel soldado era piloto y hombre de la mar, natural de Triana y del condado; el pobre tenía en su tierra mujer e hijos, y como a muchos nos acaece, debería de estar pobre,  y vino a buscar la vida para volverse a su mujer e hijos; e como había visto tanta riqueza en otro en planchas y en grande de las minas e tejuelos y barras fundidas, y al repartir de ello vio que no le daban sino cien pesos, cayó malo de pensamiento y tristeza; y un su amigo, como le veía cada día tan pensativo y malo, íbale a ver decíale que de qué estaba de aquella manera y suspiraba tanto; y respondió el piloto Cárdenas: “¡Oh cuerpo de tal conmigo! ¿Yo no he de estar malo viendo que Cortés así se lleva todo el oro, y como rey lleva quinto, y ha sacado para el caballo que se le murió y para los navíos de Diego Velázquez y para otras muchas trancanillas, y que muerta mi mujer e hijos de hambre, pudiéndolos socorrer cuando fueren los procuradores con nuestras cartas, y le enviamos todo el oro y plata que habíamos habido en aquel tiempo? (…)”.

Bernal Díaz Del Castillo

La verdadera conquista de Nueva España.

A UNA ROSA

A UNA ROSA

En que da moral censura a una rosa, y en ella a sus semejantes
Rosa divina que en gentil cultura eres, con tu fragante sutileza, magisterio purpúreo en la belleza, enseñanza nevada a la hermosura.
Amago de la humana arquitectura, ejemplo de la vana gentileza, n cuyo ser unió naturaleza la cuna alegre y triste sepultura.
¡Cuán altiva en tu pompa, presumida, soberbia, el riesgo de morir desdeñas, y luego desmayada y encogida de tu caduco ser das mustias señas, con que con docta muerte necia vida, viviendo engañas y muriendo enseñas!


Sor Juana Inés de la Cruz

SONETO 167

SONETO 167

Continúa con el mismo asunto y aun le expresa con más viva elegancia
Feliciano me adora y le aborrezco; Lisardo me aborrece y yo le adoro; por quien no me apetece ingrato, lloro, y al que me llora tierno, no apetezco.
A quien más me desdora, el  alma ofrezco; a quien me ofrece víctima, desdoro; desprecio al que enriquece mi decoro, y al que le hace desprecios enriquezco.

Si con mi ofensa al uno reconvengo, me reconviene el otro a mí, ofendido; y a padecer de todos modos vengo, pues ambos atormentan mi sentido: aquéste, con pedir lo que no tengo; y aquél, con no tener lo que le pido.

DEL FAMOSO TEMPLO DE TITICACA

DEL FAMOSO TEMPLO DE TITICACA,  
y de sus fábulas y alegorías
Capítulo X

Entre otros templos famosos que en el Perú había dedicados al Sol, que en ornamento y riqueza de oro y plata podían competir con el del Cozco, hubo uno en la isla llamada Titicaca, donde está la isla, tomó el mismo nombre de ella, la cual está de tierra firme poco más de dos tiros de arcabuz; tiene de circuito de cinco a seis mil pasos, donde dicen los Incas que el Sol puso aquellos sus dos hijos, varón y mujer, cuando los envió a la tierra para que doctrinasen y enseñasen la vida humana a la gente barbarísima que entonces había en aquella tierra. A esta fábula añaden otra de siglos más antiguos. Dicen que después del diluvio vieron los rayos del Sol en aquella isla y en aquel gran lago primero que en otra parte alguno. (…)
El primer Inca Manco Cápac, favorecido desta fábula antigua y de su buen ingenio, inventiva y sagacidad, viendo que los indios la creían y tenían el lago y la isla por lugar sagrado, compuso la segunda fábula, diciendo que él y su mujer eran hijos del Sol, y que su padre los habían puesto en aquella isla para que de allí fuesen por toda la tierra doctrinando aquellas gentes, como al principio desta historia se dijo largamente. Los Incas amautas, que eran los filósofos y sabios de su república, reducían la primera fábula a la segunda, dándosela por pronóstico o profecía, si así se puede decir.  Decían que el haber echado el Sol en aquella isla sus primeros rayos para alumbra el mundo, había sido señal y promesa de que en el mismo lugar pondría sus dos primeros hijo para que enseñasen y alumbrasen aquellas gentes, sacándolas de las bestialidades en que vivían, como lo habían hecho después aquellos reyes. (...) Por estas dos fábulas tuvieron los Incas, y todos lo de su imperio, aquella isla por lugar sagrado, y así mandaron hacer en ella un riquísimo templo, todo aforrado con tablones de oro, dedicado al Sol, donde universalmente todas las provincias sujetas al Inca ofrecían cada año mucho oro y plata, y piedras preciosa, en bacinamiento de gracias al Sol por los dos beneficios que en aquel lugar les había hecho.


Inca Garcilaso de la Vega

LA ARAUCANA

LA ARAUCANA
Canto II
(fragmento)

Pares sois en valor y fortaleza; el cielo os igualó en el nacimiento; de linaje, de estado y de riqueza hizo a todos igual repartimiento; y en singular por ánimo y grandeza podéis tener del mundo el regimiento: que este precioso don, no agradecido, nos ha al presente término traído.
(…)
Ufano andaba el bárbaro y contento de haberse más que todos señalado, cuando Caupolicán a aquel asiento sin gente a la ligera había llegado: tenía un ojo sin luz de nacimiento, como un fino granate colorado; pero lo que en la vista le faltaba en la fuerza y esfuerzo le sobraba.
Era este noble mozo de alto hecho, varón de autoridad, grave y severo, amigo de guardar todo derecho, áspero, riguroso, justiciero, de cuerpo grande y relevado pecho, hábil, astuto, sagaz, determinado, y en casos de repente reportado.
(…)
Con un desdén y muestra confianza asiendo del troncón duro y ñudoso, como si fuera vara delicada, se le pone en el hombro poderoso: La gente enmudeció, maravillada de ver el fuerte cuerpo tan nervoso; la color a Lincoya se le muda, poniendo en su victoria mucha duda.
El bárbaro sagaz despacio andaba, y a toda priesa entraba el claro día; el Sol las largas sombras acortaba, más él nunca descrece en su porfía: al ocaso la luz se retiraba, ni por esto flaqueza en él había: las estrellas se muestran claramente, y no muestra cansancio aquel valiente.
(…)
Era salido el Sol, cuando el enorme peso de las espaldas despedía, y un salto dio en lanzándole disforme, mostrando que aún más ánimo tenía: el circunstante pueblo en voz conforme pronunció la sentencia, y le decía: Sobre tan firmes hombros descargamos el peso y grande carga que tomamos.


Alonso de Ercilla 
(español)

IMPACTO ECONÓMICO DE LAS T.I.

IMPACTO ECONÓMICO DE LAS T.I.

El contraste entre los sectores ricos del mundo y los pobres es cada vez más evidente, y cada vez se amplía más la brecha. Las nuevas tecnologías de la información engendran nuevas industrias, acentuando la división de nuestro mundo entre países adelantados y países subdesarrollados, y la propia sinergia vuelve a producir nuevas industrias, apoyándose en la creación y tratamiento de las informaciones que se han convertido en el recurso económico básico de la sociedad de la información (sociedad digital o cibersociedad).
La tendencia actual en el mundo empresarial es el incremento de la concentración de empresas, especialmente por lo que respecta a la producción industrial de tecnologías de información, tanto en el mundo del hardware (fabricantes de computadoras, periféricos, impresoras, ratones, tarjetas de audio, etc.), como en el del software y sobre todo en el mundo de las telecomunicaciones integradas con la multimedia.
Un factor importante a tener presente cuando se evalúa el impacto económico de las nuevas tecnologías es el de su gran contribución al desarrollo económico. La revolución tecnológica ha contribuido de forma notable a incrementar la producción de todo tipo de bienes y servicios y especialmente de informaciones.


Sheridan y Zeler, 
Los retos del entorno virtual, 
España, revista Viejo topo,  1994.

NUESTRO ENTORNO EN EL COSMOS

NUESTRO ENTORNO EN EL COSMOS

El cielo estrellado ha dado siempre alas a la fantasía del ser humano, y ello no solo desde Inmanuel Kant. Pero  durante mucho tiempo se ha considerado como un enigma la banda de estrellas que se extiende en el cielo de  la noche: la Vía Láctea. Si bien Kant señaló que la “nebulosa” debía ser considerada como una multiplicidad de estrellas, la explicación de nuestro entorno no se produjo hasta mucho tiempo después.
El estudio del espacio situado más allá del Sistema Solar no fue posible en tanto no se dispuso de telescopios adecuados. Johannes Keppler, quien descubrió que las estrellas están mucho más lejos que los planetas, pensaba, sin embargo, que todas las estrellas se hallaban igual de lejos. Hoy sabemos que no es así. Pero ¿cómo se miden las distancias? La respuesta es muy sencilla: mediante mediciones paralájicas. ¿Qué significa esto?
Supongamos que nos sentamos en una silla y miramos un objeto situado, por ejemplo, a un metro de distancia.  Si cerramos el ojo izquierdo, el objeto aparecerá en un determinado punto de la pared. Pero si cerramos el derecho, el objeto se presentará en otro punto de la pared. Observemos la gráfica, la parte a muestra cómo los ojos están separados por una distancia D, el objeto se encuentra a una distancia a del ojo, y  b es la distancia entre el objeto y la pared. Al ángulo α lo llamamos  la “la paralaje” del objeto. Ésta es tanto menor cuanto más alejado se halla el objeto y tanto mayor cuanto más separados están los ojos entre sí. Para medir distancias, en el ámbito militar se ha utilizado desde hace mucho tiempo un tubo en el que un espejo desvía hacia el centro los rayos de luz que penetran por dos agujeros situados a una distancia de unos dos metros, siendo luego reflejados hacia los ojos por otro espejo. Tal como se aprecia en la parte b de la figura, este método también se puede aplicar en estrellas muy lejanas; basta con tener una base D suficientemente grande. Mientras que la paralaje de los planetas se determina con bastante exactitud realizando la observación desde dos puntos de la superficie terrestre (de este modo calculó Halley, en 1761, la distancia entre Venus y el Sol), para calcular distancias de las estrellas es necesario conocer al menos la órbita terrestre. Se determina así la posición de una estrella en la “esfera celeste”, que está definida por las estrellas que no presentan una paralaje que se pueda medir desde la órbita terrestre (esto es si son objetos situados a gran distancia).Si se conoce la base D y el ángulo paralájico α se puede calcular la distancia a con arreglo a la fórmula siguiente:
a=D/2(α/2)
Pero al calcular distancia con ayuda del método de la paralaje hay que tener cuidado. Existe un efecto que debe tomarse en consideración de forma adecuada: tanto la estrella como el observador se pueden mover. Con un movimiento relativo de la estrella y el observador la luz procederá aparentemente de otra dirección, en el fenómeno que denominamos “aberración” (del latín aberratio, desviación) de la luz.  Este efecto descubierto por e astrónomo inglés J. Bradley, quien quiso mejorar la exactitud de sus mediciones podemos entenderlo así, si partimos de la base de que la luz de una estrella llega a un telescopio compuesto de abertura de entrada y ocular. Si el telescopio se mueve en sentido perpendicular a la dirección de la estrella y está ajustado “geométricamente” –el ocular, el objetivo y la estrella se encuentra en línea recta-, la luz que entre por el objetivo no llegará ni siquiera al ocular, pues éste se habrá movido ya hasta otro punto. Por consiguiente, en caso de que se mueva el observador hay que considerar un ángulo que viene dado por la relación entre la velocidad de la luz. Si se consideran el movimiento del observador y el de la fuente, la determinación de la paralaje se convierte en un útil y sencillo instrumento para la medición de distancias en el Universo.


Erhard Keppler, Sol, lunas y planetas, Barcelona, Salvat, 1985.

EL DORADO

EL DORADO

El rey de Guatavita cayó  enamorado de una joven mujer de la tribu vecina. La esposó y tuvieron una hija. Pero, poco a poco, el rey se dejó llevar por el libertinaje, engañando y olvidando a su esposa. La mujer, sintiéndose abandonada cayó en la desesperación. Un día, en una gran fiesta, la reina se enamoró de joven guerrero que correspondió a sus sentimientos. Enamorados, comenzaron a exhibirse mofándose de la vigilancia del rey. Estos encuentros ilegítimos terminaron por ser conocidos por aquel, que no tardó en sorprenderlos. Así guerrero fue hecho prisionero y sometido a terribles torturas, hasta que le fue arrancado su corazón antes de empalarlo.
Esa misma noche se organizó una gran fiesta en honor de la soberana, en la que se le ofreció un plato refinado, el corazón de un animal salvaje. La reina, luego de mirarlo con desconfianza, descubrió  con horror que se trataba  del corazón de su amante. El ambiente festivo dejó lugar a un gran silencio cuando resonó el grito de terror de la reina. Con la palidez de la muerte reflejada en su rostro y su propio corazón maltrecho, fue a buscar a su hija antes de hundirse en las tinieblas. Sin reflexionar un solo instante, se arrojó junto con ella en la laguna sagrada de Guatavita.
Los sacerdotes se apresuraron a transmitir la noticia al monarca ebrio que, loco de dolor, corrió a la laguna comprendiendo cuánto amaba a esta mujer y cómo antes lo había hecho feliz. Entonces, ordeno recuperar el cuerpo de su esposa. Los sacerdotes, luego de buscar en la laguna, le revelaron que la reina vivía feliz en una casa submarina con una serpiente que estaba enamorada de ella. Angustiado, el rey reclamó que le trajeran al menos a su hija. Los sacerdotes la trajeron y pudieron constatar que ella no tenía los ojos. Entonces decidió devolverla a  su madre.
El rey, inconsolable, perdonó a su esposa prometiéndole ofrendas para que tuviese en el más allá la dicha que había conocido a su lado. Los sacerdotes, los intermediarios entre los hombres y la diosa de las aguas (la  antigua reina), vivían en el borde de la laguna esperando su próxima aparición.


Leyenda chibcha

LAS ANTIGUAS HISTORIAS DEL QUICHÉ

LAS ANTIGUAS HISTORIAS DEL QUICHÉ

Esta es la historia de una doncella, hija de un Señor llamado Cuchumaquic.
Llegaron (estas noticias) a oídos de  una  doncella, hija de un Señor. El nombre del padre Cuchumaquic y el de la doncella Ixquic. Cuando ella oyó la historia de los frutos del árbol, que fue contada por su padre, se quedó admirada de oírla.
¿Por qué no he de ir a ver ese árbol que cuentan?, exclamó  la joven. Ciertamente deben ser sabrosos los frutos e que oigo hablar. A  continuación se puso en camino ella sola y llegó al pie del árbol que estaba sembrado en Pucbal-Chah.
-¡Ah!, exclamó, ¿qué frutos son los que produce este árbol? ¿No es admirable ver cómo se  ha cubierto de frutos? ¿Me he de morir, mee perderé si corto uno de ellos?, dijo la doncella.
Habló entonces la calavera que estaba entre las ramas del árbol y dijo: -¿Qué es lo que quieres? Estos objetos redondos que cubren las ramas del árbol no son más calaveras. Así dijo la cabeza de Hun-Hunahpú dirigiéndose a la joven. ¿Por ventura los deseas?, agregó.
-Sí los deseo, contestó la doncella.
-Muy bien, dijo la calavera. Extiende hacia acá tu mano derecha.
-Bien, replicó la joven, y levantando su mano derecha, la extendió en su dirección a la calavera.
En ese instante la calavera lanzó un chisguete de saliva que fue a caer directamente en la palma de la mano de la doncella. Mirose ésta rápidamente y con atención la palma de la mano, pero la saliva de la calavera ya no estaba en su mano.
-En mi saliva y mi baba te he dado mi descendencia (dijo la voz n el árbol). Ahora mi cabeza ya no tiene nada encima, no es más que una calavera despojada de la carne. Así  es la cabeza de los grandes príncipes, la carne es lo único que les da una hermosa apariencia. Y cuando mueren espantase los hombres a causa de los huesos. Así es también la naturaleza de los hijos, que son como la saliva y la baba, ya sean hijos de un Señor, de un hombre sabio o de un orador. Su condición no  se pierde cuando se van, sino se hereda (…) Esto mismo he hecho yo contigo. Sube, pues, a la superficie de la tierra, que no morirás. Confía en mi palabra que así será…


Tomado del Popol Vuh, segunda parte, Capítulo II.

Mientras tanto en Guatemala…

Mientras tanto en Guatemala…

Los pueblos indígenas precolombinos poseían una cultura rica en tradiciones, grades avances en ciencias como la astronomía y la  matemática, y sus propias creencias religiosas que incluía una amplia cosmovisión y una variedad de dioses. Tenían un amplio conocimiento de su entorno y fueron capaces de construir imperios monumentales en ambientes hostiles como la selva o las altas montañas.
Si bien  hoy en día no se conocen muchos registros de la  literatura de la época precolombina debido a la destrucción de sus libros y expresiones artísticas durante la Conquista, es posible  encontrar algunas muestras de gran valor. En el caso de los mayas, se conserva una versión de su libro sagrado. El Popol Vuh, que le ha permitido a las generaciones actuales cocer sus ideas sobre el origen del mundo del ser humano, además de la división por regiones de los pueblos indígenas guatemaltecos.
Muchas de las leyendas y tradiciones mayas se conservaron gracias a la tradición oral, puesto que los padres transmitieron a sus hijos el texto que acompañaba a las danzas o las historias que, a su vez, les contaron sus abuelos. De esa forma es posible que hoy en día las personas puedan presenciar y comprender el significado de danzas como el Rabinal Achí o el Palo volador.
El  descubrimiento de América significó  un importante cambio en la historia. Los conquistadores fueron deslumbrados dese su llegada por un paisaje rico y exuberante, que solo creían posible en las historias de los viejos marinos; conocieron nuevos alimentos y animales que nunca habían visto, se enfrentaron, a la riqueza de sus pueblos indígenas y al valor de sus guerreros. Por su parte, los indígenas se vieron expuestos a una nueva cultura y a una nueva organización social. Por ello resulta natural que hayan proliferado las historias sobre el Descubrimiento y la Conquista, desde el punto de vista de ambos bandos.
Los cronistas españoles, fueron marinos, saldados o religiosos, le relataron al Viejo Mundo cada una de las maravillas de América, el fragor de las batallas y la gloria de la Conquista. De los indígenas se conservan algunos textos que hablan de los conquistadores, las batallas y sobre cómo tomaron el territorio y se adueñaron de él.
Tiempo después, las crónicas no estaban hechas con el mero fin de transmitir las primeras impresiones de una aventura. Autores como Bernal Díaz del Castillo tenían un propósito más ambicioso en mente. Querían contar una historia en la que los hechos  gozaran de más fuerza y relevancia gracias a una prosa escrita con cuidado y belleza.

El objetivo de estos relatos era lograr una narración done fuera posible deleitarse con los detalles; hacer una versión de la historia en la cual los eventos fueran narrados con mayor profundidad, donde los recuerdos fueran plasmados después  de un extenso análisis. Estas crónicas dejaron de ser un mero informe para convertirse en obras de arte.

EL OLLANTAY

EL OLLANTAY
ACTO I

Escena I
(La escena tiene lugar en Cuzco a fines del siglo XIV y principios del XV.)
Ollanta. ¿Has visto, Piqui-Chaqui, a Cusi Ccoyllur en su palacio?
Piqui-Chaqui. No, que el Sol no permita que me acerque allá. ¿Cómo,  no temes siendo  hija del Inca?
Ollanta. Aunque eso sea,  siempre he de amar a esta tierra paloma: a ella sola busca mi corazón.
Piqui-Chaqui. ¡Creo que el demonio te ha hechizado! Estás delirando, pues hay muchas doncellas a quienes puedes amar, antes que llegues a viejo. El día que el Inca descubra tu pensamiento, te ha de cortar el cuello y también serás asado como carne. (…)
Ollanta. Ya te digo, Piqui-Chaqui, que acometería a la misma muerte con su guadaña,; aunque una montaña entera y todos mis enemigos se levantaran contra mí, combatiría con ellos hasta morir por abrazar a Ccoyllur. (…)
Piqui-Chaqui. Porque no veis ni la punta de sus narices, por eso habláis así.
Ollanta. En hora buen. Piqui-Chaqui, dime sin recelo: ¿Cusi-Ccoyllur, no es una brillante flor?
Piqui-Chaqui.  ¡Vaya! Estás loco por Cusi-Ccoyllur.


Literatura quechua

CON FLORES ESCRIBES

CON FLORES ESCRIBES
(literatura azteca)
Con flores escribes, Dador de la vida, con cantos das color, con cantos sombreas a los que han de vivir en la tierra.
Después destruirás a águilas y tigres, solo en tu libro de pinturas vivimos, aquí sobre la tierra.
Con tinta negra borrarás lo que fue la hermandad, la comunidad,  la nobleza.
Tú sombreas a  los que han de vivir en la tierra.


Nezahualcóyotl (mexicano)

ZIPACNÁ Y LOS CUATROCIENTOS MUCHACHOS

ZIPACNÁ Y LOS CUATROCIENTOS MUCHACHOS
(fragmento)
Zipacná se estaba bañando a la orilla de un río cuando pasaron cuatrocientos muchachos, que llevaban arrestado un árbol para sostén de su casa.
(…) -¿Qué están haciendo, muchachos?
-Sólo es este palo –respondieron-, que no lo podemos levantar y llevar en hombros.
-Yo lo llevaré. ¿A dónde ha de ir? ¿Para qué lo quieren?
-Para viga madre de nuestra casa.
(…) Los cuatrocientos   muchachos conferenciaron enseguida y dijeron: - ¿Cómo haremos con este muchacho para matarlo? Porque no  está bien lo que ha hecho levantando él solo el palo. Hagamos un gran hoyo y echémoslo para hacerlo caer en él. (…) Después llamaron a Zipacná.
-Nosotros te queremos bien. Anda, ven a cavar la tierra porque nosotros ya no alcanzamos –le dijeron. (…)
Enseguida bajó al hoyo.  Y llamándolo mientras estaba cavando la tierra, le dijeron: -¿Has bajado ya muy hondo?
-Sí –contestó, mientas comenzaba a abrir el hoyo, pero el hoyo que estaba haciendo era para librarse del peligro. (…)
(…) Por último, los llamó Zipacná; pero cuando llamó ya se había puesto a salvo dentro del hoyo. (…) Entonces los muchachos  arrojaron violentamente su gran palo, que cayó enseguida con estruendo al fondo del hoyo. (…)
-Mañana veremos y pasado mañana veremos también si no vienen las hormigas entre la tierra cuando hieda y se pudra. Enseguida se tranquilizará nuestro corazón y beberemos nuestra chicha –dijeron.
Sin embargo, Zipacná estaba bien vivo. Y así los cuatrocientos muchachos creyeron que había muerto, y al tercer día dieron principio a la orgía y se emborracharon todos los muchachos. (…) Enseguida Zipacná dejó caer la  casa sobre sus cabezas y acabó de matarlos a todos. (…)  Así fue la muerte de los cuatrocientos muchachos, y se cuenta que entraron en el grupo de estrellas que por ellos se  llama Motz, aunque esto tal vez será mentira.

Tomado de Popol  Vuh, primera parte, capítulo VII.

Versión de Adrián Recinos.

EL PÁJARO DZIÚ

EL PÁJARO DZIÚ
(adaptación)
Cuentan por ahí, que una mañana, salió pasear por los campos de El Mayab (…) y le pidió a uno de sus sirvientes que llamara a todos los pájaros (…). Entonces Chaac les dijo: -Muy pronto quemaré los campos y quiero que ustedes salen las semillas de todas las  plantas, para sembrarlas de nuevo y que haya mejores cosechas en el futuro.
En cuanto Chaac terminó de hablar el pájaro dziú pensó: - Voy a buscar la semilla del maíz; es una de las más importantes para que haya vida. Mientras tanto, el pájaro toh se dijo: -Tengo que salva la semilla del maíz, si la encuentro todos me envidiarán.
El toh voló tan rápido, que en poco tiempo lleva mucha ventaja. Se cansó y decidió recostarse en  una vereda, mas  se durmió sin querer, así que ni cuenta se dio de que ya empezaba a anochecer y de que su cola había quedado atravesada en el camino.
(…) Al sentir los pisotones, despertó, y cuál sería su sorpresa al ver que en su cola sólo quedaba una pluma.
Mientras tanto, los demás pájaros ya habían llegado a los cultivos. (…)
En eso, llegó el toh, mas cuando vio las enormes llamas, se olvidó del maíz. Salvó las semillas del tomate verde,  donde el fuego aún no era muy intenso.
En cambio, al dziú no le importó que el fuego le quemara las alas; halló los maizales y tomó unos granos de maíz. Entonces, los pájaros se dieron cuenta que habían cambiado: los ojos del toh ya no eran negros, sino verdes como el tomate, y al dziú le quedaron las alas grises y los ojos rojos, por acerarse demasiado al fuego.
Chaac y las aves reconocieron la hazaña del dziú y decidieron premiarlo. Toh, avergonzado  por su conducta, propuso que se le diera al dziú un derecho especial: -Propongo que a partir de hoy,  pueda poner sus huevos en el nido de cualquier pájaro y que prometamos cuidarlos como si fueran nuestros.
Las aves aceptaron y desde entonces, el dziú no se preocupa de hacer su hogar ni de cuidar a sus crías. Sólo grita su nombre cuando elige un nido y los pájaros miran si acaso fue el suyo el escogido, dispuestos a cumplir su promesa.


Leyenda Maya